Las locas aventuras de Rhys Meyers “el Empalador”

Tras el visionado de Drácula, la nueva serie del canal del pavo real, mi primera idea ha sido la de compartir en twitter lo que hubiera sonado como una tremenda carcajada ante tal demostración de que con un tipo guapo, y un poco de cada lado, podemos crear una revisión muy cojonuda del clásico de Bram Stoker. Espero que se haya captado la ironía, y por cierto, puede haber spoilers, e incluso casquería.

La suma de la serie, según el orden que recuerdo, podría ser Downton Abbey +  The Prestige + From Hell + Los Tudor + Underwold + Matrix, y por supuesto Drácula. El bueno de Jonathan Rhys Meyers debe de ser que se aburría, o no triunfaba haciendo mucho cine, y se atreve a producir con algunos tipos más, como Daniel Knauf de Carnivale (y esto duele personalmente), este reboot de un clásico del terror.

Bien, la historia nos la conocemos todos al dedillo, el vampiro vuelve  a la vida y se topa con la reencarnación de su amada en Mina Murray, ok, tenemos amorío, hay tema romántico para la serie. Ahora comienza lo bueno. La vuelta de Drácula al Londres victoriano de 1868, como un ricachón americano bebedor de bourbon (fail), se centra en la destrucción de una, al parecer, antiquísima orden.  Esta “Orden del Dragón”, fueron los que le arrebataron a su mujer allá en la época en la que él debería ser Vlad “el Empalador”, puede que de su mujer, porque de lo sanguinario que era no se hace mucha referencia. Genial, por no decir absurdo, es el momento en el que esta orden justifica los ataques de Jack el destripador, en el barrio de White Chapel, como una estrategia para encubrir los ataques de un vampiro.

Su alter ego americano llega como un visionario que usa las ideas de Edison y Tesla, huele al Truco Final de Nolan, para arrebatar el poder económico a una serie de señores que tienen el control de la energía, petróleo, etc. Casualidades de la vida y ordenes masónicas, del temple etc., etc. son la gente de la Ordo Draco estos mismos a los que Drácula va a decapitar poco a poco como una hidra. El símil no es mío, es de su compañero de aventuras y socio en esta historia, Van Helsing. Sí, sí, el mismo que en todas las películas va tras él, aquí es colega.

Bien, ya tenemos a los héroes y la aventura, la chica y la misión. Ahora faltan los malos que usen alfanjes, dagas y sables y que luchen ralentizados rollo Matrix, Watchmen, bueno y ya casi todas las peli. Hecho, los tenemos. Y las chicas malas que usen sus pechos y naturalezas de mujer para combatir con sensualidad a un insatisfecho sexual como Rhys Meyers. También las tenemos.

Bien, ya tenemos serie, ¿cómo le llamamos? Drácula. Perfecto, pero yo no compro, vosotros decidid si con palomitas os entra mejor.

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Publicado por

israelvlopez

Un clásico, me gustan las series, vi Twin Peaks siendo casi un bebé, me pasé la adolescencia enganchado al Plus gracias a Friends, en House encontré la acidez que me caracteriza y Breaking Bad me parece una obra maestra. Devoro patatas fritas y gané en Spoiler disfrazado de Sherlock, lo típico.

6 comentarios sobre “Las locas aventuras de Rhys Meyers “el Empalador””

  1. Espere usted, que lo de Jack el Destripador me parece que ya se les ocurrió al sobrino nieto y a otro que pasaba por allí cuando perpetraron “Drácula, el no muerto”.

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