Underwood, Francis Underwood

Qué gran regalo nos ha hecho Netflix en este San Valentín, nos ha devuelto una gran serie como House of Cards con una segunda temporada que pinta, y es mucho pronosticar, mucho mejor que la primera.

Andaba yo unos días con el patio revuelto en mi fuero interior, algo desasosegado y comiéndome la cabeza con cosas a las que les doy más importancia de la que tienen, y es que soy así de intenso, un día estallo de júbilo y otro me afecta hasta que estornude una mosca. Pues fue llegar el famoso día 14 de febrero y tras muchos años de pasar de toda esa historia del enamoramiento obligado decidí, decidimos, regalarnos una noche para nosotros, sobre todo porque ella se lo merece, porque lo es todo y por eso estamos en el punto en el que estamos. Vale que me estoy enrollando, vale que no estoy hablando de series, pero sí estoy reflejando la conexión que siento con mi novia, y, ahora empiezo a hablar de series, me evoca a la inmensa conexión que existe en el matrimonio Underwood.

Señoras y señores, el pasado día 14 de febrero volvió, al estilo Netflix, con todos los episodios de una tacada, House of Cards.

Como ya demostrara en 2013 la serie que produce David Fincher vuelve por sus fueros de intrigas políticas en la Casa Blanca, con un Kevin Spacey en estado de gracia moviéndose en una serie creada, bueno… adaptada, para él. Pero no sólo de Spacey y su Francis Underwood vive esta gran serie, la réplica que le da Robin Wright como su esposa, siempre tranquila, siempre calmada, como esa leona que va a saltar en cualquier momento y sólo necesita una mirada para hacerte ver que estás muerto. ¡Joder! que potencia tiene esta actriz con su expresión, y no me extraña que hiciese historia en los Globos de Oro. Netflix es el primer portal de Internet en ganar un premio, en este caso el de mejor actriz de drama.

El matrimonio Underwood, ambos, son el poder y el artificio, la calma y la soberbia, son la quinta esencia de este castillo de naipes que cada vez tiene un piso más.

Y es que, además, si sólo fuera una serie con un buen guión pues pasaría, pero es que tiene unos planos, un uso de la fotografía y la narrativa visual acojonantes. Esos planos en penumbra tapando los rostros, esos silencios meditados, y la marca de la casa, la ruptura de la cuarta pared, en serio, descomunal.

Yo sólo he visto el primer episodio de los 13 que componen esta temporada, pero de lo que estoy seguro es que durante esta semana voy a ventilármelos, y lo que sí os recomiendo a los que no hayáis visto la primera, es que os pongáis ya.

Considerad spoiler esta parte final, pero creo entender esas iniciales finales, Fuck U.

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Publicado por

israelvlopez

Un clásico, me gustan las series, vi Twin Peaks siendo casi un bebé, me pasé la adolescencia enganchado al Plus gracias a Friends, en House encontré la acidez que me caracteriza y Breaking Bad me parece una obra maestra. Devoro patatas fritas y gané en Spoiler disfrazado de Sherlock, lo típico.

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